Eso decía hace muchos años el chapulín colorado en uno de sus programas y yo, escritor en ciernes, era una esponja que absorbía todo lo que escuchaba… dichos… frases… chismes… con el paso del tiempo me he dado cuenta de lo mucho que esta frase en especial es cierta. Ayer por la mañana, al salir de un desayuno con algunos compañeros de trabajo me tope frente a frente con mi ex. Cuando ayer lloré a mares y juré que algún día Dios que es tan grande me daría el gusto de reírme en su cara, pensaba que eran solo fantasías creadas en el cerebro dolido y que usamos para sujetarnos a algo que nos sostenga. Quien me iba a decir que seis años después la vida me daría el gusto de ver ante mis ojos su decadencia física cuando yo me encuentro en mi mejor momento. Me miró por unos instantes, como tratando de encontrar a mis espaldas al que era antes. Sonreí y sin mas seguí caminando para esperar el auto. Me miró desde su punto de observación deteniéndose para tratar de reconocerme. Se que dentro algo se le movió pero, cuando nuestros ojos se cruzaron por un instante, me di cuenta con enorme alivio que la venganza no mata el alma pero cuando llega, ya no importa. Sintiéndome mas querido que nunca por mi actual pareja no pude evitar sonreír mientras el auto avanzaba. La vida nos quita algo siempre por que adelante esta otra cosa lista a llegar. Hoy me di cuenta que perdonar es un placer de dioses. Las calles de l a ciudad de México se abrieron para mi con otra luz y otros ojos a pesar de la lluvia que insistentemente cae estos días.